Técnico Colaborador del Hospital Dr. Peset

Cuando Diego Carmona entró al proyecto Kairos, se encontró con un escenario

completamente nuevo para un profesional de laboratorio clínico: niños en edad escolar

como sujetos de investigación, no pacientes hospitalarios. Su función en este estudio

multidisciplinar es clave para entender uno de los aspectos más invisibles y cruciales del

impacto de los horarios escolares en los estudiantes: su ritmo circadiano.

Del laboratorio a las aulas

«En el laboratorio donde trabajo no solemos estar en contacto con ningún paciente»,

explica Diego. Su día a día transcurre entre muestras, análisis y datos clínicos. Pero el

proyecto Kairos le ha abierto una ventana completamente distinta: analizar cómo el

horario escolar afecta a la biología de los niños a través del cortisol salival, una hormona

que funciona como indicador del reloj biológico interno.

Esta herramienta científica permite al equipo de investigación conocer si existe un

desajuste entre el tiempo biológico de cada estudiante y el horario social que impone la

escuela. «Partimos de la premisa de que un desajuste entre el horario biológico y el

escolar puede provocar alteraciones o la imposibilidad de alcanzar la máxima capacidad

cognitiva o de aprendizaje», señala Diego.

La tesis doctoral que conectó dos mundos

La participación de Diego en Kairos no es casual. Conoció a Daniel Gabaldón Estevan,

director del proyecto, durante otra investigación, y cuando le propuso formar parte de

este estudio longitudinal, no dudó. «Me pareció interesante dedicar los años de mi tesis

doctoral a esto, pero me sorprendió mucho que también resultara relevante para mi

entorno profesional».

Esa sorpresa se convirtió en motivación cuando presentó los primeros resultados

parciales del estudio en un congreso nacional de laboratorio clínico. Fueron

seleccionados para presentación oral. «Eso me motivó a ver que esto no solo me parecía

interesante a mí, sino también a mis colegas. En parte, de eso hablábamos: de la

necesidad de estar en contacto con la gente, con nuestros sujetos, y de salir un poco del

laboratorio».

Más allá del cortisol: un enfoque multidisciplinar

El análisis de cortisol salival es solo una de las 11 herramientas que utiliza el proyecto

Kairos para obtener una visión completa de cómo viven los estudiantes. Mientras Diego

se ocupa del aspecto cronobiológico, otros investigadores estudian la alimentación, el

ejercicio físico, el uso del tiempo, la autopercepción de la salud y el bienestar psicológico

de los participantes.

«Creo que las ventajas residen en que el personal sanitario nos acerca directamente a la

fuente de información y en que colaboramos con sociólogos y otros profesionales»,

reflexiona Diego. «Esto genera un enfoque multidisciplinar fundamental para obtener

información sobre la vida completa de los participantes».

Un mensaje claro para las escuelas

Después de analizar cientos de muestras y observar los patrones cronobiológicos de los

niños participantes, Diego tiene un mensaje directo para el sistema educativo:

«Empezamos la escuela muy temprano y esto no es lo más beneficioso para los niños. Si

la sociedad quiere lo mejor para nuestros hijos, debería prestar atención a lo que se

debate en investigaciones como la nuestra y ajustar el horario al cronotipo, a lo que sea

biológicamente más favorable».

Reconoce que a nivel social puede ser difícil, pero insiste: «Se puede mejorar».El trabajo

de Diego Carmona ejemplifica cómo la colaboración entre medicina y educación puede

generar conocimiento científico riguroso para transformar una realidad que afecta a miles

de estudiantes cada día. Su laboratorio ya no solo analiza patologías: ahora también

busca respuestas para diseñar horarios escolares más saludables.